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domingo, 5 de julio de 2015

EL FANDOM EN IBERIA: LA ESPAÑA PRERROMANA

(Este blog prosigue con su recorrido por el fandom español desde sus inicios en la prehistoria hasta sus finales cuando ... cuando se nos lleve el apocalipsis o cuando quiera que sea que toque, en una nueva entrega de la serie "Historia y prehistoria de los Frikis españoles", como parte de un proyecto subvencionado por el Fondo Social Europeo y la Dirección General de Estudios Subculturales del Ministerio del Tiempo. Hete aquí la primera entrega del coleccionable dedicada a la prehistoria)

Una historia de la ciencia ficción (y de la fantasía, ... y del terror ... bueno, quizás del terror no) en España no estaría completa si no hiciéramos referencia a Tartessos. Que si sus pobladores eran supervivientes de la Atlántida que tuvieron que refugiarse en la zona ante un muy serio problema de humedades, que si fueron la cuna de la Humanidad, que si su rey Argantonio gobernó cien años, que si los "Pueblos del Mar" (esto le hubiese encantado a Lovecraft), que si una referencia de Platón (enemigo de la sociedad abierta, algo que repetimos cada vez que sale su nombre, como ya habrán notado los más fieles lectores de este blog)  ... Qué de novelas, caramba, están esperando ser escritas con ese lugar mítico como escenario con bestias espectaculares saliendo de entre las aguas, toros sagrados, colosos de malaquita y cosas por el estilo. El provecho que le han sacado los británicos a su Stonenhenge (unas cuantas piedras puestas en círculo, ya ven) es nada en comparación con el que podríamos haberle sacado a esa civilización que se extendió por lo que hoy son Cádiz, Huelva, Sevilla y hasta parte de Portugal desde el siglo IX hasta el VI antes de Cristo (siglo antes, siglo después). 

Por haber, hay hasta un alemán de por medio buscando tesoros y civilizaciones perdidas y desenterrando poblados por toda España. Si el arqueólogo se llama Pérez o Rodríguez te piensas que es un sobrino del concejal de Cultura que ha pillado una subvención a cuento de unos enterramientos aparecidos en su pueblo con el interés arqueológico de una carta de ajuste subtitulada al esloveno pero si se llama Adolf Schulten ... ¡menudo cambio! (Y lo de que aparezcan tesoros de cuando en cuando ya es lo más)
 
Aquí Adolf Schulten, hier ein paar Freunde


Uno de los reyes míticos que tuvo ese pueblo del que tan poco se conoce era Gerión, el Rey tricéfalo. (Con tres cabezas y tres troncos probablemente tuviera que recurrir a la poligamia para llevar adelante una vida marital medio satisfactoria ... o a buscarse unas trillizas siamesas; siempre quedará la duda de si terminaban los troncos individuales en una cintura común o cada uno disponía de una entrepierna propia e independiente). Hércules, ese semidiós que conocemos de los tebeos de la Marvel o de la película de dibujos animados de la Disney, que estaba todo el día enmarronado con trabajitos que le encargaba su primo Euristeo, tuvo que irse al "final de la tierra" (si, por ejemplo, a un zaragozano Cádiz y Huelva le vienen un poco lejos, cuánto más para un griego de aquellos siglos en los que no había vuelos "low cost"), le robó el ganado a Gerión y de paso le mató, lo que convierte a Euristeo en un inductor al asesinato (y al cuatrerismo) pero de libro.
 
Hércules, aqueo de ojos azules según la película de la Disney

Tras consumar los delitos, Hércules no tuvo mejor idea que enterrar la cabeza (o las tres, en realidad) donde está hoy en día la Torre de Hércules en la Coruña. (Irse de Cádiz a La Coruña solo para enterrar las pruebas le convierte en un asesino la mar de concienzudo, pero lo de edificar una torre para que no se te olvide dónde las has dejado parece poco discreto)


Pero no acaba en Gerión la historia de reyes míticos tartesos (aunque más que rey, Gerión no parece pasar del típico "mostruo" tiránico de final de fase al que ni el aficionado al terror menos riguroso permitiría entrar en la liga de la Medusa y la Gorgona): con posterioridad aparece la edificante historia de los reyes Gargoris y Habis cuyos solos nombres me bastan para mencionar el libro de 1978 "Gárgoris y Habidis: Una historia mágica de España", ganador del Premio Nacional de Literatura, obra de Fernando Sánchez Dragó, sabedor de lo que puede molestarle a algunos la sola mención de ese escritor (sí, ése es el principal motivo de que le mencione). Teniendo como metodología nada más que la libre asociación de ideas y a veces poco menos que sus filias y fobias Dragó se marca una versión del siglo XX de la "Historia de los Heterodoxos Españoles", obviamente desde el punto de vista de la heterodoxia, al contrario que Menéndez Pelayo, que puede dejar patidifuso al más pintado.


Según Tolstoi, si las familias felices son similares, cada familia disfuncional lo es a su manera y ésta en particular incluye una buena dosis de incesto. Gargoris, que funda su propia dinastía, inventa la apicultura (o la inventa otro y él le pone su nombre al invento que para eso es el rey, que no sería la primera vez). Probablemente tanta miel tiene efectos afrodisíacos pero con la persona equivocada, pues deja embarazada a una de sus hijas de Habis, del cual intentará deshacerse de varias maneras, todas ellas infructuosas. Al final las cosas se arreglan y el muchacho sucede a Gárgoris (la opinión de los hermanastros que optaran también al trono no consta) y primero inventa la agricultura (hasta ahí, bien) y después inventa un sistema económico en el que los nobles no trabajan pero los pobres sí. (No queda sino darle las gracias a Habis por su mente privilegiada y por ese sistema tan maravilloso que perduró hasta que en París lo fueron recortando a golpe de guillotina).

Decíamos antes que el patrimonio tartésico no ha sido aprovechado todo lo posible por la ficción nacional. Algo ha habido, de todas maneras: desde el drama "Tartesos" de Miguel Romero Esteo, dividido en "ochenta y cuatro liturgias, agrupadas en dos jornadas y un epílogo, en las que se combinan cantos, diálogos y largos recitados" (gracias, Wikipedia), hasta la serie de tebeos del mismo nombre con guiones de Girón y dibujos de Paco Nájera en los que a los fenicios les toca hacer de malos.


Qué tebeos más bonitos saca Almuzara pensando en Tartesos

Peter Paul von Mainz, por su parte, no pudo resistir la tentación y decidió lanzarse a escribir una novela mas o menos histórica llamada "Velatorio de Gerión" en la que se entremezcla una trama actual con otra en la que Platón (sí, otra vez Platón, enemigo de la sociedad abierta, al que hay que reconocerle el partido que le han sacado a su "mito de la caverna" Matrix, Ubik, Congreso de Futurología y hasta un cuento de Pedro Antonio de Alarcón) y Herodoto investigan un resto que demuestra requetefinitivamente que la Atlántida tuvo existencia histórica.

Hay algún mal pensado que supone que los manuscritos de los primeros novelistas que quisieron aprovechar el rico venero de la cultura tartésica fueron ninguneados ex profeso por miedo a que, al igual que todas esas novelas célticas han servido de apoyo más o menos disimulado a procesos de "toma de conciencia de la identidad nacional", el tartesianismo fuera utilizado con propósitos similares. Si en tiempos de Franco lo último que se pretendía era fomentar el andalucismo de Blas Infante ya en tiempos democráticos el andalucismo de "la mesa camilla" ubicado en Sevilla también dirigió oscuros tejemanejes editoriales para torpedear una novela. Al menos eso afirmó Melecio Benjumea y Sarasate, hijo de una familia propietaria de varios obradores de pan, en relación a su novela titulada "Las Artesas de Tartesos", centrada en los frecuentes problemas de aprovisionamiento del sector tartésico de la panadería y la bollería, cuyos molinos acabarán siendo impulsados por vientos de naturaleza mística que controla una casta de adoradores de la versión tartésica del dios Eolo. En una triste sucesión de esfuerzos infructuosos, empezó a moverla por el anémico sector editorial del momento en los setenta, cuando al tío Paco le quedaban pocos Nodos, llegados los ochenta intentó encontrar alguna subvención que le permitiese editar la obra por parte de la Consejería de Cultura de la naciente Junta de Andalucía y ya empezados los noventa intentó arrimarse al Partido Andalucista para ver si alguna fundación de algún ayuntamiento que controlara le editaba por fin la novela (900 páginas como 900 soles), con tan mala fortuna que fue a presentar primero el proyecto a los andalucistas "exteriores" de Jerez y Algeciras, lo que despertaría el resquemor de los andalucistas centrales basados en Sevilla. Por desgracia la autopublicación en Amazon llegó tarde para él, pues falleció hace 9 años. Un corrector profesional cuyo nombre permanecerá en la oscuridad ("       El Gorin de Cai      ") y que asesoró recientemente a los herederos en cuanto a la posibilidad de lanzar al mercado el manuscrito dejó escrito en su informe previo a la edición "La lectura se me ha hecho más larga que un día sin pan. A este puñetero libro le sobran 400 páginas de harina, molinos y masas. Esto es el Moby Dick de las panaderías."


A unos pocos kilómetros de Tartesos, pasando el estrecho de Gibraltar, se había fundado un asentamiento fenicio al que habían bautizado como Gadir. Y como los fundadores eran de los fenicios de Tiro y les iba más Melkart que no Astarté, que es la que les iba a los de Sidón, acabaron erigiendo un templo dedicado al dios en cuestión, el cual acabó siendo confundido con el asesino de Gerión y, para más inri, llamado "Hercules Gaditanus". (Todo esto es para explicar de dónde sale el personaje Mel-Kart del tebeo Iberia Inc, que aquí vemos en dibujo de Carlos Pan Checo)

Un hecho tan fundamental como la creación de una ciudad de tanta importancia en el ámbito del frikismo también por fuerza ha de ser señalado: Cádiz es la cuna del constitucionalismo español pero los motivos de ello son meridianamente claros (los franceses estaban dominando la península entera y sólo se podían ubicar unas cortes constituyentes en los sitios fuera del control del invasor) pero el que también sea una de las luminarias del frikismo español sí entra dentro de lo misterioso. Es comprensible que en la capital de una nación se concentren muchos escritores de la literatura estándar, en busca de una canonjía en una Real Academia, y también de género, pues el frikismo es un fenómeno esencialmente urbano y tiende a buscar masas críticas. También lo es que, cual polillas atraídas por la luz, los escritores se acerquen a ciudades con una industria editorial potente como Barcelona o la Valencia de los 60-70. Sin embargo, ninguna de las dos razones justifica la notable cantidad de escritores fantacientíficos que cual champiñones en día de lluvia brotan en la provincia gaditana, lo que lleva a considerar causas como una cantidad inusitada de ese supuesto elemento místico llamado "fandomio" o la adscripción a Melkart de la ciudad.

Obviamente, pronto se establecieron relaciones comerciales entre Tartesos y las colonias fenicias encabezadas por Gadir (y Malaka, Sexi, Salambina etc, etc). Por su parte, otros navegantes intrépidos del Mediterráneo no iban a ser menos y, aprovechando sus colonias de Ampurias, Alicante, etc, navegantes griegos pisaron también ese occidente misterioso y exótico para ellos y también comerciaron con él.

Parece más que probable que entre ese comercio de materias prima, vino, etc estuviera el de productos (sub)culturales. Recientes estudios arqueológicos apoyan esa hipótesis basándose en el hallazgo de un albarán doblado y redoblado para calzar una mesa en un barco heleno naufragado en el que se habla de la pasión de los tartesonados por las figurillas coleccionables basadas en las doce hazañas de Hércules (aunque una de las doce consistiera en matar a un paisano suyo ... o a tres, según se mire) y de las túnicas con los "mostruos" protagonistas de las mismas bordados en ellas, así como de su fascinación por la Odisea que lleva al mercader a pedir por favor que si queda mucho para la continuación de la obra, cual si fuera un librero suplicando que se le envíen más cajas de la última entrega de "Juego de Tronados" en cuanto se traduzca.

Aparentemente el primitivo fandom tartésico quedó dividido entre los feniciófilos (posteriormente cartagófilos) y los grecófilos: antiguos manuscritos hablan de muros en los que ambos grupos comentaban los últimos lanzamientos al mercado y las representaciones teatrales pasadas y venideras, generalmente con la intención de denigrar los gustos del otro bando ("'Prometeo encadenao' es lo más y cuando venga el resto de la trilogía que ya se está retrasando se os van a quitar las ganas del todos de seguir con esas mierdecillas fenicias que lleváis tanto tiempo leyendo", por poner un lamentable ejemplo).

Espero que esta preponderancia de Cádiz y de los tartesos en este post no haya ofendido a los que consideran que la tribu o ciudad - estado establecida en su lugar de nacimiento hace equis siglos es la cosa más importante de todo el mundo mundial y que cualquier blogueador tiene la obligación moral, ética y hasta jurídica de dedicarle palabras y más palabras. De todas maneras aún nos queda por estudiar el papel de los celtas y los íberos (los cuales siempre fueron un poco más "Garbanceros"), de cuya síntesis o maridaje surgieron los celtíberos, y con suerte, alguna mencioncilla puede caer para la patria chica de más de uno.

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.