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sábado, 21 de enero de 2006

EDITOR POR UN DÍA

EDITOR POR UN DÍA

Que entre editores y escritores siempre ha habido tiranteces no se le escapa ni a los que piensan que Planeta, Tusquets y Seix-Barral son los nombres de las personas que escriben los libros que se venden en el Carrefour. Los primeros se quejan de tratar continuamente con un montón de vagos con la cabeza en las nubes incapaces de respetar un plazo y dispuestos a enviar a la ruina a la editorial más boyente con esos ramalazos de grandeza experimental que de cuando en cuando les vienen. Los otros sienten que sus creaciones literarias son vampirizadas por mercenarios desalmados que se enriquecen sin el menor escrúpulo editándolas de cualquier manera. Para acercar ambos mundos, de la mano de la ONG "Amanecer Freak" surge la iniciativa "Editor por un día", que permitirá a escritores sentarse por un día en la silla de un editor y familiarizarse con su problemática.

Rodrigo Menéndez ya ha pasado por la experiencia y, presa del síndrome de Estocolmo, declara: "Es sorprendente el trabajo que cuesta editar lo que escribimos, lo poco currados que entregamos los manuscritos los escritores y lo complicado que es redactar un contrato que satisfaga a las dos partes" Medardo Cabrerizo es más irónico: "La verdad es que es una experiencia que recomiendo: Qué subidón, cuando le echas en falta a un compañero del gremio las faltas de ortografía que ha cometido, lo sosos que son la trama y los personajes y le sueltas una lista de las novelas clásicas que se "parecen" a lo que él ha escrito y así intentas renegociar a la baja el contrato, con lo que le puedes intentar meter una nueva bacalada como la exclusividad de todo lo que vaya a publicar él y cualquier otro miembro de su familia en los próximos veinte años. También puedes meter a caso hecho aún más faltas de ortografía o palabrotas en las pruebas de imprenta, cambiarle el sexo a un protagonista ... con cuidado de no pasarte, no sea que mates al autor de un infarto y se te acabe la diversión. Y, para terminar de amargarle la existencia, siempre está el recurso de decirle que vas a cambiar la forma de pago porque ha habido un retraso en la libranza de la distribuidora decido a las escasas ventas de su obra maestra y se va a tener que conformar con una maleta llena de bolívares venezolanos"

Curiosamente, la idea recíproca de sentar a un editor en el pupitre de un escritor no ha despertado el interés de ningún miembro de la clase editante española. Al contactar con varios de ellos nadie ha dado ninguna respuesta, pero ayer por la tarde vimos que por debajo de la puerta de la redacción habían deslizado un papelito que decía: "Los editores no vamos a ponernos en el papel de los escritores porque eso de estarse todo un día tocándose los huevos ya lo hacemos cuando llegan las vacaciones". Esta misma mañana nos hemos encontrado otro papelito que rezaba: "Si esos vampiros son editores es porque están frustrados por no haber llegado nunca a nada escribiendo, jaja". Por favor, en el futuro utilicen el buzón como los hombres que se visten por los pies.

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.